Un cliente te manda un DXF a las 19:40 de un viernes. En el flujo clásico, ese correo se queda esperando al lunes, alguien abre el fichero, mide, calcula, escribe el presupuesto y lo envía el martes. Tres días para decir un número.
El presupuesto instantáneo cambia esa historia: el cliente sube el fichero y ve el precio antes de soltar el ratón.
Qué pasa por dentro cuando se sube un archivo
- Se lee la geometría. Del DXF se extraen contornos, agujeros y capas. De un STEP se despliega la pieza automáticamente: se cuenta el número de plegados, se detecta el material y el grosor, y si hay varios sólidos se crea una línea por pieza.
- Se anida de verdad. Las piezas se colocan en la chapa con un motor de nesting real, no con una rejilla aproximada. Eso da el material exacto que se consume para esa cantidad concreta.
- Se cronometra el corte. El motor recorre la geometría con la cinemática de tu máquina: velocidades por material y grosor, reducción en radios pequeños, perforaciones, entradas y salidas.
- Se suma todo lo demás. Costes operativos, preparación, manipulación, plegado, operaciones de taller, acabados, y los descuentos que tenga ese cliente.
Cinco maneras de meter una pieza
No todos los clientes tienen un DXF a mano, así que hay cinco caminos hasta el mismo sitio:
- Subir el archivo CAD (DXF, DWG, STEP).
- Dibujarla en el editor, con visor 3D.
- Hacerle una foto a la pieza real y dejar que la IA la reconstruya.
- Describirla con palabras.
- Subir el PDF del plano, aunque sea un escaneo: se detectan las vistas y se leen las cotas.
Lo que gana el taller
El presupuesto instantáneo no es solo velocidad. Es que el precio siempre sale del mismo sitio: mismos parámetros, mismos costes, misma lógica, lo calcule quien lo calcule y a la hora que sea. Se acabaron los presupuestos "a ojo" del que tiene prisa.
Y hay un efecto secundario que nadie espera: cuando el cliente ve el precio al momento, pregunta más. Prueba cantidades, cambia el grosor, mira si le sale mejor en otro material. Cada una de esas pruebas es una venta que antes no llegaba a pedirse.