Un ERP genérico sabe llevar facturas y almacén. Lo que casi nunca sabe es qué cuesta fabricar tu pieza. Y en un taller metalúrgico, esa es la pregunta que importa.
Lo que sí es específico del metal
El presupuesto sale de la geometría
Un ERP de distribución cotiza por catálogo. Tú cotizas piezas que no existían hasta que llegó el DXF. Si el sistema no lee geometría, alguien va a tener que calcular a mano y el ERP solo servirá para escribir el resultado.
La trazabilidad es por colada, no por unidad
Cuando un cliente de automoción o aeronáutica te pide de qué colada salió una pieza que entregaste hace ocho meses, la respuesta no puede ser "creo que del lote de marzo". Recepción, lote, consumo en producción y albarán de salida tienen que estar encadenados.
Las máquinas tienen parámetros, no solo capacidad
Un centro de mecanizado y un láser de fibra de 6 kW no se planifican igual, y sobre todo no cuestan igual por hora. Velocidades por material y grosor, consumibles, gas, amortización.
El retal es stock
Muy pocos ERP entienden que un trozo de chapa sobrante de 800×400 es un activo. Si no lo registras, lo compras dos veces.
Lo que te van a vender y probablemente no necesites
- Módulos de todo. Si no vas a usar el CRM ni el módulo de proyectos, no pagues por ellos ni te dejes convencer de que "ya los usarás".
- Implantaciones de 9 meses. Si nadie puede enseñarte el sistema funcionando con tus datos en dos semanas, el riesgo lo asumes tú.
- Personalización a medida de todo. Cada campo a medida es una actualización futura que duele.
Las tres preguntas que yo haría
- «Enseñádmelo con un DXF mío.» No con la demo bonita: con tu pieza más rara.
- «¿Qué pasa cuando cambio el precio del acero?» Si hay que tocar cien fichas a mano, no está pensado para un taller.
- «¿Puedo sacar mis datos?» La respuesta correcta es sí, en un formato abierto y sin pedir permiso.
Un ERP no te va a hacer mejor taller. Lo que hace es quitarte de encima el trabajo que no aporta, para que la gente que sabe fabricar dedique el tiempo a fabricar.